Hasta Dónde Hemos Llegado

Según la perspectiva histórica, el Lupus de la piel, Lupus Discoide fue denominado en 184O. A fines del siglo XIX se describió el Lupus Sistémico en aquellos pacientes que tenían complicaciones en otros órganos diferentes de la piel.

La célula LE, primera evidencia de la presencia de autoanticuerpos en el Lupus fue hecha en 1948, y la primera observación de anticuerpos contra el DNA ocurrió en 1957. Sólo en 1965 los investigadores descubrieron la presencia de inmunocomplejos formados por DNA y anti DNA, que fue tan importante en nuestro conocimiento de los mecanismos de daño tisular en el Lupus.

Hoy en día se entiende la importancia de las células T y las células B en el sistema inmunológico. Estas células fueron identificadas por primera vez como subclases de linfocitos o células blancas en 1969. El descubrimiento de las células reguladoras supresoras y de ayuda en el sistema inmunológico, así como el conocimiento de que estas células funcionan mediante la secreción de ciertos factores solubles, ha sido adquirido más recientemente, en la década del setenta. Al mismo tiempo los investigadores comenzaron a considerar que los pacientes con Lupus tienen un problema en la regulación inmunológica, hecho verificado muy recientemente.

En resumen, la historia documentada de la biología tiene más de cuatro mil años. Lo que se sabe del Lupus se ha aprendido en los últimos cuarenta años y la mayor parte de ello, en los últimos quince años.

En nuestros días, un nuevo campo llamado psiconeuroinmunología parece estar abriéndose rápidamente. Los científicos en el campo de la medicina están examinando las interacciones del sistema inmulógico, del aparato endócrino y el sistema nervioso.

Sus estudios nos dan a conocer conceptos tales como la importancia de la disposición de ánimo del paciente en varias enfermedades. Se sabe hoy en día que existen conexiones nerviosas directas entre el cerebro, el timo y el bazo. Estudios recientes en individuos afligidos indican que la tensión de la pena afecta la reacción del sistema inmunológico. Y en experimentos con animales, lesiones en ciertas partes del cerebro también tienen un efecto notable en dicho sistema.

También se ha descubierto que por lo menos algunos linfocitos tienen receptores para un número de substancias químicas, que tanto el cerebro como el sistema endócrino usan como medios de comunicación, tales como estrógenos, adrenalina y endorfinas. Investigadores han demostrado que la predisposición psicológica, en experimentos con animales, provoca ya sea omisión o aumento en las reacciones inmunológicas, de acuerdo con las circunstancias.

Estos avances mantienen la promesa de que rápidamente nos estamos acercando al entendimiento de cómo los factores psicológicos y las hormonas influyen en las enfermedades como el Lupus.

De "Lupus Eritematoso"de Ronald I. Carr.
(Publicación del Comité de Educación de la Fundación Americana para el Lupus)