Embarazo y Lupus 

(Reporte del Congreso Europeo de Reumatología 
Junio/99  Glascow - Escocia) 
Dr. Osvaldo Hübscher, CEMIC - Buenos Aires

Lamentablemente todavía existe en muchos médicos la noción de que Lupus y embarazo son incompatibles. Algo parecido a la relación Lupus y sol.

Por el contrario, Lupus y embarazo son compatibles aunque los embarazos deben planearse cuidadosamente y requieren un seguimiento meticuloso.

La fertilidad en pacientes con Lupus es normal. Es mejor realizar la contracepción con métodos de barrera (profiláctico, diafragma, etc.) dado que la indicación de anticonceptivos orales y otros preparados hormonales sigue siendo controversial. De la misma forma, los dispositivos intrauterinos (DIU) pueden aumentar el riesgo de infecciones en pacientes inmunosuprimidos.

La relación entre Lupus y embarazo es también un tema controvertido. En algunas series numerosas de pacientes hay una mayor frecuencia de brotes durante el embarazo. En otras, la frecuencia de los brotes no es mayor que la que presentan las pacientes con Lupus no embarazadas. En general, puede afirmarse que la enfermedad tiende a exacerbarse durante el embarazo aunque estos brotes suelen ser leves o moderados y fácilmente controlables modificando las dosis de corticosteroides.

Se estima que en 10 a 20% de los casos los brotes pueden ser severos y dentro de estos existe la posibilidad de que el compromiso renal previo al embarazo empeore. Por este motivo, los exámenes de orina y de otros parámetros de función renal son decisivos durante todo el curso del embarazo. Afortunadamente el desarrollo de insuficiencia renal irreversible en este período es infrecuente.

Mucho más clara es la situación durante el puerperio; existe mayor consenso en aceptar que los meses que siguen al parto constituyen el segmento durante el cual los brotes de la afección son más frecuentes.

Por todas estas razones, si bien el embarazo no está contraindicado en pacientes con Lupus, es necesario monitorear cuidadosamente la actividad de la enfermedad y las posibles complicaciones derivadas de órganos afectados previo al embarazo. El punto más importante a recordar es que el momento ideal para la fecundación es después de varios meses de remisión clínica de la afección. Esto disminuye marcadamente la frecuencia de brotes durante el embarazo subsiguiente.

Mucho más claro es, también, el conocimiento de los efectos de la afección sobre el feto. Existe un mayor número de pérdidas fetales y una tasa más alta de prematuridad y de retraso de crecimiento uterino que en la población normal. Hoy en día se sabe que un porcentaje variable de pérdidas fetales está vinculado a la presencia de anticuerpos antifosfolipídicos (anticuerpos anticardiolipinas y anticoagulante lúpico). Esto debe ser claramente explicado a la futura madre en el momento de planearse el embarazo, poniendo énfasis en el buen pronóstico en general y en la mayor posibilidad de pérdida fetal.

Los brotes de la enfermedad durante el embarazo y el postparto se tratan prácticamente de la misma forma que los brotes que ocurren fuera del embarazo. Existen en la actualidad tratamientos que previenen las pérdidas fetales recurrentes en pacientes con anticuerpos antifosfolipídicos. No obstante, el factor que más ha mejorado el pronóstico del embarazo y del feto en pacientes con Lupus es, indudablemente, la calidad del control obstétrico y la interrelación cercana entre el reumatólogo y el obstetra.

Debe recordarse que los corticoesteroides que se usan para el tratamiento de Lupus Sistémico son inactivados en la placenta y, consecuentemente, no llegan al feto. Estos preparados, como la prednisona, tampoco llegan a la leche materna.

Existe cada vez más convencimiento que la hidroxicloroquina no debe ser suspendida durante el embarazo en pacientes con Lupus; no se han reportado hasta el momento anormalidades congénitas en hijos de pacientes que reciben dicho agente durante la gestación.

Si fuese necesario, azatioprine también puede ser indicado durante el embarazo. La mayoría de las series publicadas no describen efectos secundarios sobre el feto. Existe una amplia experiencia en seres humanos con esta droga derivada del tratamiento de madres trasplantadas que se embarazan.

Por el contrario, existen drogas claramente teratogénicas (productoras de malformaciones fetales) como la ciclofosfamida y el metotrexate, y su uso debe ser evitado
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