Depresión y Lupus

Lic. Isabel Amín
Psicóloga Social - Psicomotricista

Cuando llega a consulta un paciente con diagnóstico de Lupus, comienza una infructuosa elucubración sobre la vinculación de esta enfermedad con la Depresión. ¿Por qué digo infructuosa? Porque la frecuencia de síntomas y signos vinculantes varía, segun las estadísticas, entre un 5 a 85%, lo cual habla de un rango sugestivamente amplio. 

La Organización Mundial de la Salud habla de un 40% de pacientes con Lupus que también padecen Depresión o sea dos entidades patológicas médicas con características propias; dos enfermedades que deben recibir la atención debida de los profesionales calificados. Llamo especialistas calificados a los médicos, ya que ellos son los únicos que pueden diagnosticar y medicar. En el caso de dos enfermedades con numerosas complicaciones y riesgo potencial de muerte, el tratamiento no puede estar en manos de ninguna otra persona que no sea el médico.

La dificultad radica, en primer término, en saber si los signos y síntomas se relacionan entre sí y determinar cómo. La Asociación de Psiquiatría Americana considera que una persona tiene el síndrome de Depresión clínica si muestra, por lo menos, cinco de los síntomas que a continuación se enumeran:

- Animo deprimido la mayor parte del día (en el niño y adolescente la irritabilidad puede significar un ánimo deprimido).
- Notable disminución del interés o gusto en todas o la mayoría de las actividades diarias. 
- Aumento o disminución desproporcionados del apetito.
- Insomnio o sueño excesivo.
- Cansancio inexplicable o pérdida de energía.
- Agitación (evidente por el modo de frotarse las manos) o lentitud en los movimientos.
- Sentimientos de inutilidad o de culpabilidad.
- Indecisión o capacidad disminuída para pensar o concentrarse.
- Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.

En esta lista hay síntomas que pueden coincidir con trastornos del estado de ánimo que no llegan a ser Depresión. En este caso la diferencia se encuentra en la duración e intensidad del síntoma. Podemos afirmar que la conjugación de cinco de los síntomas enunciados y por un período no menor de dos semanas en forma initerrumpida, está denotando la presencia de Depresión mayor.

En el caso del Lupus, un alto porcentaje (35%) de pacientes que llegan a la sección de Psiconeuroinmunodermatología del Hospital de Clínicas, presentan como trastorno de base: duelos inhibidos, y las manifestaciones incluyen: síntomas somáticos, síntomas de identificación (confusión de roles), abierta hostilidad, embotamientos afectivos relacionados con hostilidad encubierta, autorreproches y conductas autodestructivas, hiperreacción de aislamiento social o cunducta de cuidados excesivos a los otros. (*)

Entre los síntomas más explicitados por el paciente se encuentran: la fatiga y las alteraciones del sueño. El prolongado vinculo entre Depresión y Lupus a lo largo del brote y curso de la enfermedad, ayudan a que los problemas del sueño, la fatiga y la Depresión, se retroalimenten a través de un proceso causal recíproco, tal como puede verse en el gráfico siguiente:(*).

Es indudable que el tratamienmto debe efectuarse desde un abordaje interdisciplinario. Dado el caracter de multisistémico que el Lupus posee, es siempre deseable que haya un médico conductor del tratamiento, quien junto al psiquiatra y en intersonsulta, determine cuáles son los pasos a seguir y qué medicación desde el punto de vista farmacológico convendrá para el paciente consultante, respetando la interacción con las drogas inmunomoduladoras (drogas que tienden a corregir la respuesta inmune alterada y en consecuencia inhiben la inflamación en los órganos comprometidos), los trastornos renales o de cualquier otro sistema afectado.

Sólo después que el paciente manifieste un buen grado de conexión con la realidad y se encuentre en condiciones de realizar parte de las actividades cotidianas, se podrá pensar en comenzar un seguimiento desde el punto de vista psicoterapéutico, evaluando la presencia de duelos patológicos que implican respuestas mal adaptativas. La frecuencia de las entrevistas estará vinculada al proceso que tenga la enfermedad (Lupus) y la necesidad de contención que el paciente demande.

Llegará entonces el momento de vincular al enfermo con otros que sufran similares inquietudes y necesiten información y contención en el proceso de crisis o de tratamiento. La enfermedad por su caracter de crónica invade al paciente de tal forma que siente estar viviendo sólo para su enfermedad, sin posibilidades de ocuparse de otra cosa que no sean sus síntomas o su tratamiento. Su vida personal, profesional y afectiva se perturba de tal manera que no encuentra paz ni equilibrio emocional.

El encuentro con otros pacientes acrecienta su confianza en sí mismo y lo ayuda a elaborar el duelo de la salud perdida. 

Los beneficios de los Grupos de Contención han sido descriptos en artículos anteriores. Sólo me resta desear que los pacientes lleguen hasta nosotros para que juntos podamos realizar la tarea de recuperar la mejor calidad de vida posible.

(*) Art. Lupus Manifestaciones psiquiátricas
Revista PSI Interclínicas.

Grupos de Reflexión y Contención para Pacientes
con Lupus con Coordinación Profesional


Modalidad de Trabajo: Encuentros grupales (no más de
12 miembros) semanales, de 2 horas de duración,
coordinados por una Psicóloga Social.

Los miembros del grupo son convocados para reflexionar 
acerca de la problemática de su enfermedad.


COORDINACIÓN E INFORMES: 4542-1719