La Contención Emocional

Lic. Isabel Amin

"Sócrates, según Platón, no prescribía ninguna medicina para el dolor de su discípulo Carmides hasta que éste no había calmado su agitada mente; el cuerpo y el alma debían ser curados al mismo tiempo." ("La anatomía de la melancolía" de Robert Burton)

Cualquiera puede preguntarse: ¿No es la melancolía un estado romántico al que cantaron los poetas? ¿Quién no recuerda: "la princesa está triste ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa que ha perdido la risa, ha perdido el color..." ? ¿Sabría Rubén Darío que ese casi catatónico estado corresponde a una patología denominada Melancolía, y que la tan mentada princesa seguramente padecía de un torturante insomnio, y que su falta de color era producto de su anorexia, y que semejante situación probablemente la condujeran a una descompensación y luego a la muerte? Claro es que ningún médico habría firmado su certificado de defunción, escribiendo como causa: melancolía; su prestigio profesional hubiera sufrido un serio deterioro y hasta la seriedad de su gestión hubiera sido puesta en duda, pero ¿acaso la princesa no murió de melancolía? 

La pérdida de la salud no comienza en el momento en que toda una gama de síntomas de nuestro cuerpo se manifiestan descontrolada y abruptamente; hay uno o varios elementos que condicionan a ese organismo y que lo ponen en situación de PADECER, y en todo caso la respuesta del cuerpo a estos condicionantes será la de enfermar ese órgano o sistema que es el más lábil, el que por razonres genéticas, hereditarias u otras que los médicos nos mostrarán, se encuentra en situación de ser enfermado. Sócrates, 500 años antes de Cristo, sabía que el estado de ánimo, las emociones violentas, las situaciones que hoy en día llamamos de STRESS. producen cuando menos, dolor físico; cuando más, graves enfermedades, y aún la muerte.

Sería dable de esperar que finalizado el Siglo XX, no existiera un solo profesional de la salud que no viera al ser humano como una totalidad y que tuviera permanentemente en cuenta el tratamiento de su salud emocional como una herramienta valiosa para la mejor calidad de vida de su paciente.

La CONTENCION EMOCIONAL del paciente es, sin lugar a dudas, imprescindible.
El diagnóstico produce en él sentimientos de: desamparo, bronca, temor, desolación, sumiéndolo muchas veces en estados de desesperación; en algunos casos hay una absoluta imposibilidad de aceptarlo, de admitir que se ha perdido la tan preciada salud.

Un tratamiento médico que no contemple el estado de ánimo del paciente es, a lo menos, infructuoso. Un tratamiento psicológico que pretenda tener absoluto protagonismo en la cura del paciente es irresponsablemente omnipotente. ¿En dónde reside entonces la equidad?: En un tratamiento que aborde con igual seriedad y compromiso la mente y el cuerpo. 500 años antes de Cristo, Sócrates ya lo sabía.

Cualquier enfermedad que padezcamos nos hace reflexionar seriamente sobre los estados de salud y enfermedad. Si la enfermedad a corto o mediano plazo se cura, la reflexión no pasa de ser un inquietante pensamiento sobre nuestra VULNERABILIDAD. Si la enfermedad es crónica, nuestra fantasía de AUTOSUFICIENCIA, INDEPENDENCIA E INDESTRUCTIBILIDAD se hace añicos (fantasía adolescente).

Comienza entonces el STRESS DE ADAPTACION : Reacciones emocionales muy movilizadoras se producirán entonces a lo largo del tratamiento.
CAUSAS:
* Ausencia de tratamiento curativo
* Evolución impredecible de la enfermedad
* Curso ondulante de la enfermedad
* Compromiso multisistémico que origina superposición de especialistas (uno por cada órgano afectado)
* Permanente dependencia de equipos de salud (médicos-laboratorios-técnicos) 

Consecuencias:

* Incertidumbre hacia el futuro :
¿qué me espera? 
¿tendré otras crisis?
¿necesitaré tomar más medicación? ¿quedaré incapacitada?
* No hay proyectos y surge la desvalorización
* Baja autoestima
* Miedo a perder el amor de quienes nos rodean
- porque las drogas alteran nuestra apariencia
- porque las crisis son impredecibles
- porque disminmuyen nuestras energías y capacidades
- porque se pierden posibilidades de trabajo 
* Tendencia al aislamiento
* Fantasías de elevado nivel de autoagresión
* Fragmentación, confusión
* Alteración del entorno familiar
* Peligrosa búsqueda de medicinas alternativas milagrosas.




El éxito de los GRUPOS DE CONTENCION en los pacientes crónicos reside básicamente en sus condiciones TERAPEUTICAS y de APRENDIZAJE. El Dr. Irvin YALOM, especialista en Coordinación de Grupos terapéuticos de Contención, nos señala cinco elementos fundamentales en la dinámica grupal:


-UNIVERSALIDAD: Compartir experiencias . No sentirse únicos en el mundo. Romper con la fantasía "nadie entiende al paciente de Lupus".
-CONOCIMIENTO: Intercambio de información. Estimular el saber Frenar fantasías desalentadoras.
-COHESION GRUPAL: Relación de confianza y complicidad. Consuelo y fortaleza.
-CATARSIS: Aprender a expresar profundos sentimientos frente a otros. Sensación de paz y liberación.
-FACTORES EXISTENCIALES: Es de gravitación fundamental y de gran valor terapéutico aceptar: ... quela vida es a veces triste e injusta
... que debo enfrentar mi vida solo
... que soy el responsable de mi vida 

El Dr. YALOM dice: "Una de mis pacientes se describió a sí misma como un solitario barco en la oscuridad. Aún cuando nada físico pudiera amarrarlo, nada era más consolador que ver las luces de otros barcos navegando por el mismo mar".


Grupos de Reflexión y Contención para Pacientes
con Lupus con Coordinación Profesional


-Modalidad de trabajo: Encuentros grupales
(no más de 12 miembros) semanales.

-Los miembros del grupo son convocados a reflexionar
acerca de la problemática de su enfermedad.



Grupos de Reflexión y Contención para Familiares
con Coordinación Profesional


-Modalidad de trabajo: Encuentros grupales
(no más de 12 miembros) quincenales.

-Los miembros del grupo son convocados a reflexionar
acerca de los vínculos familiares.



COORDINACION E INFORMES:
OFICINA DE APOYO Y DIFUSIÓN
Pte. José E. Uriburu 950 - Entrepiso - Facultad de Medicina - UBA
Tel.: 4962-5239 
de lunes a viernes de 9 a 13 horas